El futuro tiene más de 50

Hace algunos días tuve la oportunidad de asistir al Legacy Summit, el primer encuentro sobre Economía dela Longevidad realizado en nuestra región. Fue una jornada que abrió mi mirada y me motivó a continuar la conversación en este espacio, con la intención de que tú la continúes en los tuyos.

Partamos por lo objetivo: para 2050, el 45% de la población chilena tendrá más de 50 años. Hoy somos casi un 33%, es decir, nos vamos acercando a que la mitad de las personas que habitarán esta región seremos mayores de 50 en no mucho tiempo más.

No estamos hablando de un futuro lejano, sino de un presente que ya está tocando la puerta. Ergo, ya vamos atrasados con es- ta conversación, pero más vale tarde que nunca. Una de las cosas que más me resonó del encuentro fue el cambio de pasar de hablar de “adultos mayores” o “tercera edad” a “personas mayores”. Por eso el futuro tiene más de 50.

Y ya sabemos que el lenguaje genera realidad, así es que me parece que no se trata sólo de una corrección política: es algo mucho más profundo. Tenemos el desafío de re-mirar la madurez como una etapa de plenitud y aporte, no sólo deretiro o dependencia. Y eso es justo lo que propone la Economía dela Longevidad: un cambio de mirada desde ver alas personas mayores como “beneficiarias” a “protagonistas”, reconociendo que no sólo necesitan apoyo o cuidados, sino que también producen valor.

A diferencia de la llamada Economía Plateada, que se centra principalmente en este grupo etario como nicho de consumo, la Economía de la Longevidad va más allá y suma el aporte productivo en la innovación y en la experiencia que las personas mayores traen a los distintos sectores económicos.

Nuevas tendencias

Me ilusionaron mucho dos tendencias que están emergiendo con fuerza: el emprendimiento senior, de personas que después de jubilar deciden crear, innovar y emprender; y los equipo generacionales donde personas mayores se mantienen o reintegran alas organizaciones, aportando a una nueva cultura donde jóvenes y mayores aprenden unos de otros, rompiendo prejuicios y potenciando talentos.

Celebro que instituciones como Duoc UC y Enroka colaboren para impulsar esta conversación en nuestra región y espero que pasemos rápido a la acción. Porque necesitamos prepararnos, adaptar nuestros sistemas educativos, laborales y de servicios a esta nueva realidad demográfica que ya está aquí. Más que un desafío, la longevidad es una oportunidad para re- conocer el valor de la experiencia, de la madurez y de la sabiduría acumulada.

Y también para repensar y re diseñar la experiencia del turismo, la alimentación y la cultura, por nombrar algunas. El futuro empezó ayer y las personas mayores serán -y ya son- protagonistas de él. Te invito a sumarte a esta conversación desde donde estás. Todo Suma.

Fuente: El Llanquihue, sección opinión, pág. 8 (Medio Impreso )

El envejecimiento en Chile

Señor Director:

El envejecimiento en Chile está cambiando de rostro. Según proyecciones, para el año 2025 un 32% de la población sería persona mayor, una cifra que redefine los desafíos sanitarios, sociales y culturales del país.

Lejos de la imagen tradicional de dependencia, hoy observamos personas mayores más activas, trabajadoras y conscientes de su salud. Muchos continúan en el mercado laboral, practican deporte de manera regular y se hacen cargo de su autocuidado, prolongando su autonomía y calidad de vida.

El envejecimiento en Chile crece

Los datos lo confirman, ya que el 85,8 % de los adultos mayores es autovalente y un 35,5 % participa en
actividades comunitarias o sociales. Además, la satisfacción con la calidad de vida ha aumentado significativamente en la última década, alcanzando el 73,2 %.

Sin embargo, los desafíos envejecimiento en Chile siguen. Tres de cada cuatro personas mayores conviven con alguna enfermedad crónica, y cerca de 300 mil personas viven con dependencia severa, muchas sin acceso a cuidados de larga estadía.

En este contexto, la salud, la prevención y la participación social deben ser ejes prioritarios. Las políticas públicas y el sistema de salud deben adaptarse a este nuevo perfil, promoviendo una vejez activa, autónoma y con sentido.

Los adultos mayores de hoy son protagonistas de una nueva etapa vital, más prolongada, más saludable
y comprometida con su bienestar.

Reconocerlos y acompañarlos en este proceso es fundamental.

Marcela Díaz Fluhmann
Directora Enfermería Campus Casona
UNAB

Fuente: La Discusión, Pág. 3 (Medio Impreso)

Si buscas más contenidos, ingresa a nuestra sección de noticias Senior Suites.

Ser adulto mayor en Chile

Chile está envejeciendo, y lo hace a una velocidad que pocos dimensionan. Hoy, cerca del 14% de la población tiene 65 años o más, y para 2050 esa cifra superará el 30 %, según proyecciones del INE y la UC.

Es decir, en una generación más, uno de cada tres chilenos será adulto mayor. Ese cambio demográfico no es menor. Nos obliga a preguntarnos cómo queremos envejecer, pero, sobre todo, dónde queremos hacerlo. Y ahí la respuesta es clara: el 87 % de las personas mayores en Chile quiere pasar sus últimos años en casa, según la Red Local de Apoyos y Cuidados del Ministerio de Desarrollo Social.

No en un hospital, ni en una residencia, sino en el lugar donde está su historia, sus recuerdos y su identidad. El problema es que ese deseo choca con la realidad. Hoy, la oferta de servicios domiciliarios en salud y cuidados es muy inferior a la demanda. El programa estatal de Cuidados Domiciliarios del Senama, por ejemplo, alcanza apenas al 2,9 % de la población objetivo.

Al mismo tiempo, las residencias de larga estadía sólo pueden cubrir a una fracción mínima de quienes presentan dependencia severa. Noticias Recientes Fundación reconoce a pequeña estudiante de Chile Chico que ganó viaje a Centro Espacial de Inglaterra Implementan taller de escalada infantil en Islas Huichas Así, miles de familias terminan asumiendo solas el cuidado de sus padres o abuelos, con un enorme costo emocional y económico. Son mayoritariamente mujeres, que interrumpen su vida laboral para dedicarse al cuidado, sin apoyo ni descanso.

En muchos casos, sin conocimientos de salud ni contención psicológica. Pero también hay una buena noticia: la atención domiciliaria en salud está creciendo a un ritmo acelerado. No sólo por necesidad, sino por convicción. La pandemia fue un punto de inflexión: mostró que gran parte de la atención médica puede? y debe? salir del hospital y llegar al hogar. Desde entonces, clínicas, centros médicos y emprendimientos tecnológicos han comenzado a desarrollar modelos de atención a domicilio más integrales, que combinan profesionales de la salud, tecnología y seguimiento remoto. Esta tendencia no solo responde al deseo de las personas mayores, sino que tiene beneficios clínicos y económicos comprobados: reduce hospitalizaciones innecesarias, mejora la adherencia a tratamientos y disminuye el riesgo de infecciones intrahospitalarias.

En otras palabras, es más humano y más eficiente. El desafío está en masificar este modelo con calidad y equidad. Que no sea un privilegio para unos pocos, sino una opción real para todos los adultos mayores, sin importar su nivel socioeconómico o el lugar donde vivan. Para eso se necesita coordinación público-privada, regulación clara y apoyo a quienes cuidan. Ser adulto mayor en Chile no debería significar resignarse a perder autonomía o calidad de vida. Al contrario: debería ser una etapa donde la experiencia y la memoria se valoran, donde la salud se acompaña desde el hogar y donde el cuidado se entiende como un derecho, no como una carga. Chile Adulto Mayor

Fuente: https://www.eldivisadero.cl/

La oportunidad del envejecimiento activo

Chile envejece a un ritmo acelerado. Hoy, por cada 100 menores de 14 años, existen 79 personas mayores de 65 (Censo 2024).

Esta transformación demográfica ocurre en un escenario de baja natalidad y fecundidad histórica, tensionando los sistemas de salud, pensiones y desarrollo económico. Sin embargo, más que un problema, este cambio puede ser una oportunidad si entendemos que las personas mayores no son meras receptoras de cuidados, sino actores esenciales para el bienestar de sus familias y comunidades.

El concepto de envejecimiento activo, impulsado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y recogido por programas del Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA), es clave para enfrentar este desafío.

Se trata de un proceso continuo que optimiza las oportunidades para mantener y mejorar la salud física y mental, la independencia y la calidad de vida a lo largo de los años. No es exclusivamente vivir más, sino vivir mejor, con autonomía, participación y propósito.

Experiencia internacional sobre el envejecimiento activo

La experiencia internacional y estudios académicos confirman que mantenerse activo física y cognitivamente, cuidar a otros, participar en la vida social y tomar decisiones cotidianas contribuye a una vejez saludable. Por el contrario, el aislamiento, los estilos de vida sedentarios y la exclusión social deterioran la calidad de vida.

En este sentido, programas de distinta índole, que ofrecen talleres, encuentros y actividades culturales, son una respuesta concreta para promover la salud, el vínculo social y la integración comunitaria.

Diariamente vemos cómo las personas mayores que permanecen activas y vinculadas fortalecen su entorno, demostrando que el aporte de la tercera y cuarta edad es insustituible. Con la llegada del Día del Adulto Mayor, este 1 de octubre, es urgente derribar el mito de la vejez pasiva. Envejecer no significa retirarse de la vida, sino vivirla de otra manera.

Fomentar el envejecimiento activo no debe ser una política pública aislada: es un compromiso social que requiere familias, empresas y comunidades dispuestas a abrir más espacios de participación, reconocimiento y afecto.

El desafío está planteado. Si logramos que más personas mayores envejezcan activamente, ayudaremos a elevar su calidad de vida y construiremos un Chile más inclusivo, solidario y preparado para el futuro que ya está aquí.

Fuente: https://www.portal.nexnews.cl/

La pérdida auditiva es un factor de riesgo para desarrollar deterioro cognitivo o demencia.

Muchas personas desconocen que la pérdida auditiva no solo afecta la capacidad de oír, sino que también puede ser un factor de riesgo adicional de deterioro cognitivo o de demencia en edades avanzadas, tal y como señalan los expertos.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 466 millones de personas en todo el mundo sufren de pérdida auditiva discapacitante, una cifra que podría superar los 900 millones en el año 2050. Y tal y como apunta el Informe Mundial sobre el Alzheimer der Alzheimer’s Disease International (ADI), una pérdida auditiva leve, moderada o severa incrementa el riesgo de desarrollar demencia en dos, tres y hasta cinco veces más, respectivamente.

Las personas mayores, ya de por sí, presentan problemas cognitivos por el proceso fisiológico del envejecimiento, pero se agrava cuando hay una pérdida auditiva, afectando en la rapidez en la que se procesa la información, la memoria y las funciones ejecutivas.

Existen diferentes aspectos en los que la pérdida auditiva puede contribuir al desarrollo de la demencia:

  1. Aislamiento social
    Las personas con pérdida auditiva tienden a reducir su interacción social, lo que puede conducir al
    aislamiento, la soledad y la depresión, factores reconocidos como riesgos para la demencia.
  2. Causa neuropatológica común
    Estudios sugieren que tanto la pérdida de la escucha como la demencia podrían compartir una base
    neuropatológica, indicando que la pérdida auditiva podría ser una manifestación temprana de la enfermedad.
  3. Carga cognitiva
    La falta de audición obliga al cerebro a esforzarse más para procesar sonidos, lo que podría
    sobrecargar otras áreas cognitivas, incrementando el riesgo de deterioro a largo plazo.

Audífonos, herramienta para prevenir o retrasar la demencia.

Un estudio reciente publicado en el Journal of the American Medical Association (JAMA) Otolaryngology Head-Neck Surgery1 ha examinado la relación entre el uso de audífonos y la incidencia de demencia, señalando que:Las personas con pérdida auditiva que no usaban audífonos presentaban un riesgo
considerablemente mayor de desarrollar demencia en comparación con aquellas que los usaban.

  • El uso de audífonos podría prevenir o retrasar la aparición y progresión de la demencia
    En este sentido, los especialistas recalcan la importancia de promover el uso de audífonos entre las
    personas con pérdida auditiva, especialmente en los casos más severos, ya que los audífonos no solo permiten mejorar la audición, sino que también ayudan a mantener el cerebro activo al facilitar el procesamiento de los sonidos. Esto es clave para prevenir el deterioro cognitivo.

FUENTE: geriatricarea.com

Si quieres más información de noticias sobre adulto mayor, ingresa a nuestra sección de noticias.

arrow Cotice Aquí