Yoga, buena para todos

Esta disciplina contribuye a un mayor bienestar en personas de la tercera edad.

 

Integrar prácticas que aporten a una mayor calidad de vida en la tercera edad es uno de los objetivos que motivan a muchos a conocer sobre diversas alternativas. Y si entre sus beneficios se incluyen mejoras a nivel físico y emocional, mejor. Entre estas opciones figura la disciplina del yoga, que cuenta con la ventaja de ser accesible en términos de aprendizaje.

 

Artritis, presión arterial alta, estrés, esclerosis múltiple, estos son solo algunos de una larga lista de padecimientos en los que el yoga ha logrado resultados favorables. 

 

Si padece de presión alta, se ha comprobado científicamente que comenzar a respirar profundo, aguantar el aire y exhalar, puede bajar la presión sin tomar un medicamento. El control y manejo de la respiración, la relajación, ayuda mucho también a personas tensas, con altos niveles de estrés.

 

Expertos añaden que el beneficio principal es el masaje que se da a los principales órganos internos, es decir, a las glándulas endocrinas. Por ejemplo, para el hígado hay unas posiciones que se les da masaje.

 

También, existen posturas para ayudar con este propósito al páncreas, al sistema digestivo. Pero lo principal es que existen posiciones para trabajar con la respiración. La mayor parte de las personas de la tercera edad que la practican están buscando un yoga restaurativo, lo primero que tienen son los problemas del sistema respiratorio, sea por enfermedad alguna, o sea por algún trauma, o sea por medicamentos constantes que se toma. Entonces el yoga ayuda a revertir, a fortalecer la capacidad pulmonar. Si se fortalece la capacidad pulmonar se fortalece el sistema circulatorio, todos los sistemas que componen el cuerpo tienen un beneficio completo.

 

Posible para todos

 

Una de las ventajas de esta práctica es que nunca es tarde para comenzar a derivar sus beneficios. Además, el aprendizaje se adapta a cada estudiante. 

 

Muchas veces se ven posiciones difíciles en anuncios, pero una clase de yoga restaurativa se hace sentado en una silla, bien cómodo, o en un sillón acojinado, y las personas van a tener los mismos beneficios que si puede ponerse de pie o estar sentado. Todo se adapta a la capacidad física que tenga la persona, y la capacidad de respiración.

 

Especialistas concuerdan en que lo puede practicar todo tipo de personas. Inclusive para quienes sufren de artritis, de falta de estiramiento, que muchas veces no tienen esa flexibilidad completa, existen lo que son los props (accesorios) como cojines, bloquecitos para ayudar a la postura, a que la persona los pueda hacer. 

 

Cabe destacar que a la hora de escoger dónde aprender, es importante que los profesores estén certificados. Además, comunicarle al instructor si se trata de la primera vez en exponerse a la disciplina.

FUENTE: primerahora.com

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