Temas de Interés

La nueva tercera edad
Senior Suites

La nueva tercera edad

¿Cuándo se hace uno viejo? La pregunta no busca herir las sensibilidades de ningún lector; la respuesta variará dependiendo de a quién se le pregunte y de la actitud con la que sobrelleve eso de volverse mayor. Lo saben bien los protagonistas de este reportaje, que cuándo se les pregunta la edad, contestan sin preámbulos e hinchándose de orgullo: “Tengo 82 años” o, en otro caso, “nací en el 45”. Coinciden en que los años pesan, pero también en que la clave está en que ese concepto cada día más ambiguo de envejecer no se convierta en determinante. Ése es uno de los secretos para que la edad deje de ser relevante.

 

Pero, ¿va este aumento de la esperanza de vida de la mano de una mejor calidad en esta etapa? Envejecemos de forma muy diferente a cómo se hacía hace 20 años y ya no sólo se alarga la vida sino que también se ensancha, puesto que se consigue vivir de forma autónoma durante más tiempo.

 

Expertos aseguran que, hablando cronológicamente, lo que se conoce como tercera edad, ya no coincide con el umbral de los 65 años puesto que, por ejemplo, ya no está representada por la edad administrativa de jubilación actual y una persona que tiene hoy 75 años no coincide con cómo se encontraba una persona de esa edad a principios de la última década.

 

El envejecimiento activo es clave para conseguir “ensanchar” la vida en esta etapa y aunque no se puede obligar a una persona a que “no se pase el día sentado en el sofá, ser activo intelectualmente y físicamente, además de saber adaptarse a lo que viene, cobra un especial valor para garantizar un mejor envejecimiento.

 

Se está cumpliendo la hipótesis de que se vivirá plenamente la última etapa de la vida y que las posibilidades de ser autónomo durante más años continuarán creciendo, este es el próximo reto, “modificar el número de años que se viva de forma independiente”. Sin embargo, aunque las generaciones de mayores venideras habrán vivido con unas mejores condiciones que influyen en esta mayor “anchura” de calidad de vida, afrontar la vejez “primero con mentalización y desarrollando la capacidad de adaptación” es la forma vital para conseguirlo.

 

“Tengo 82 años y no me quiero jubilar”

Las andanzas laborales de Juan José Fernández Arias comenzaron cuando tenía tan solo 14 años y, desde entonces, no ha parado. Cada día recibe a los clientes de la Peletería Siber, una tienda que regenta desde 1963 y que está situada en la madrileña calle Preciados. “Me levanto cada mañana a las 6:30, preparo mi agenda, desayuno, ycojo el coche para ir a trabajar“, comenta Juanjo -así es cómo le llaman sus clientes y quienes dice que son como su segunda familia-.

 

A sus 82 años recién cumplidos, es el primero que llega a Siber cada mañana y el último en irse, “no me voy hasta echar el cierre”, explica. Y mientras su salud se lo permita, así asegura que continuará siendo. Citas no le faltan a este peletero, no sólo con amigos y clientes para ir a tomar el café cada mañana, sino que comenta orgulloso que su tienda es conocida internacionalmente. También acude a ferias fuera de España y continúa “al pie del cañón, con la misma ilusión que cuando tenía 40 años”.

Este peletero asegura que éste es su hobby, aunque le dedica entera dedicación, y cuando va al médico no le quita tampoco la idea de continuar trabajando “de hecho, se va a jubilar antes que yo”. Y es que goza de una salud de hierro, “mi mujer me dice que no sé lo que es que me duela algo”, afirma. Cuando se le pregunta si tiene intención de retirarse, asegura sin titubear que “a mí no me jubilan ni harto”, como tampoco tiene intención den dejar de cotizar a la Seguridad Social. “Tengo la suerte de tener una buena salud, de un buen equipo y sigo teniendo ganas de seguir luchando”, comenta Juanjo, a quien no le falta gente que le diga que “sigue tan bien engrasado como un tren” -o como un AVE-.

 

“Ahora puedo hacer lo que quiera”

Ingrid Uteau llegó a España en 1981 desde Chile. Vino para trabajar y así lo hizo hasta hace tres años como conserje en un edificio de oficinas. “Me planteé volverme, pero tengo toda mi vida aquí y la situación allá no está para hacerlo”, comenta esta mujer que yase siente más española con 40 años a sus espaldas viviendo en Madrid. Sin hijos ni familia en España, llena sus horas leyendo y haciendo yoga; aunque asegura que si tuviera más dinero “viajaría más”.

 

Pero lo que más tiempo le ocupa es ser voluntaria en la ONG Mensajeros de la Paz, algo que siempre quiso hacer, pero que sus horarios de trabajo no se lo permitieron hasta que se retiró. “No pienso dejarlo hasta que me muera, para mí ha sido una ayuda poder dedicarme a los demás y a la vez ayudo a otras personas”, explica Ingrid, que “aunque está peleada con la Iglesia”, sí comulga con su labor y, sobre todo, con la del Padre Ángel, presidente de esta organización que, entre otras actividades, se dedica a repartir comida entre los más desfavorecidos.

“Jubilarse es un cambio radical, al no tener horarios ni nada que me delimitase me tocaba reajustar mi vida”, comenta esta voluntaria a la que esta acción caritativa dice que le ha ayudado a darse cuenta “de los egos, de lo narcisista que puede ser mucha gente y de cuánto sufren otras. Eso te quita muchas tonterías de la cabeza”. Para los jóvenes que pecan de estos vicios, Ingrid tiene una receta muy clara: “Yo los mandaba a ayudar a los demás”.

 

“Primero, no me trate de usted”

Es complicado conseguir intercalar alguna frase mientras Enrique Miguel García enumera su actividad deportiva. “Llevo hechas las siete últimas maratones de Madrid sin faltar a una sola,he participado en competiciones de ski nieve, judo militar, practico el tenisy salvo boxear, me animo a todo”, explica Enrique. A sus 73 años, se ofende si le tratan de usted y, en Alcorcón, donde vive, lo conocen como el “abuelo maratoniano”. Y es que lleva toda su vida practicando deporte y no tiene intención de dejar de hacerlo.

 

Comenzó a correr con 14 años y ahora le dedica todo el tiempo que puede a esta actividad. “Conozco mis limitaciones, ya no entreno como lo hacía cuando tenía 20 años, pero con el apoyo de mi mujer, Mari Carmen, asegura que lo seguirá haciendo hasta que ella y Dios se lo permitan”. Recuerda las tres lesiones -sin importancia- que ha tenido a lo largo de su vida y que han sido las únicas capaces de apartarle del deporte temporalmente.

 

Además de su mujer, el resto de su familia es su gran apoyo, “mi nieta me espera casi al final, para cruzar conmigo la línea de meta con la bandera de España a sus espaldas”. A otras personas de su edad les recomienda realizar actividad física, cada uno al nivel que le permita su edad y preparación. Y, comenta -con un poco de sorna- la gran gratificación que le supone sobrepasar en una carrera a un grupo de personas que ronda los 30 o 40 años y poder decirles: “Atención, que os adelanta el abuelo”.

Otros Temas

Cómo prevenir y detectar la desnutrición en la tercera edad.
Senior Suites

Cómo prevenir y detectar la desnutrición en la tercera edad.

Es común que durante la tercera edad se presenten problemas de desnutrición debido a que disminuye el consumo de alimentos y la capacidad de absorber nutrientes, además de que hay dificultad para masticar Y también, con el paso del tiempo, el metabolismo (proceso que permite asimilar adecuadamente vitaminas, minerales, proteínas y grasas) se hace lento, lo cual […]

Leer más
Asocian la pérdida auditiva central con el deterioro cognitivo leve.
Senior Suites

Asocian la pérdida auditiva central con el deterioro cognitivo leve.

La pérdida de audición es un problema de salud frecuente durante el envejecimiento, y se estima que un tercio de las personas mayores de 60 años sufre presbiacusia en mayor o menor grado. Ahora, un estudio realizado por investigadores del Instituto Nacional de Salud y la Universidad de Bari, en Italia, ha revelado que la pérdida auditiva central asociada a […]

Leer más