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Gerontopsiquiatría: salud mental en la tercera edad

La también llamada Psicogeriatría se encarga de velar por la salud mental de las personas de la tercera edad.

Para nadie es un secreto que la población de la tercera edad necesita el apoyo de su familia y de las instituciones públicas para transitar el último tramo de la vida con tranquilidad y en plenitud de facultades.

Sin embargo, lo que debería ser una constante resulta la excepción, ya que gran número de adultos mayores se encuentra en posición económica desfavorable y/o padece alguna enfermedad que le impide desenvolverse libremente.

Es importante señalar que la mayoría de las personas que van dejando atrás la edad adulta, independientemente de su estrato socioeconómico y cultural, se preocupa ante los enigmas existenciales que aparecen en su camino.

 

Por supuesto, los pensamientos acerca de la muerte son constantes y es común que se recrudezcan malestares emocionales que en otro tiempo fueron guardados “bajo la alfombra”.

Todo esto se suma al problema de adaptarse a la condición de jubilado (a), pues de ahora en adelante habrá que llenar el tiempo que se ocupaba en el trabajo.

Ante este panorama es fácil caer en las garras de depresión, ansiedad y angustia, sobre todo si se padece alguna enfermedad crónico-degenerativa (de larga duración y que empeora con el tiempo) como artritis (inflamación articular), hipertensión arterial (presión sanguínea elevada) o diabetes (alta concentración de azúcar en sangre).

Precisamente por ello es de reconocer la labor que un grupo de especialistas en salud mental lleva a cabo en el Hospital Psiquiátrico Morelos, perteneciente al Centro Médico Nacional La Raza del Instituto Mexicano del Seguro Social, localizado en México, D.F., el cual busca captar a adultos mayores de 50 años que estén interesados en prevenir los factores de riesgo que puedan desembocar en enfermedad psiquiátrica.

 

Historia y presente

Con el nacimiento de la psiquiatría en el siglo XIX inició también el estudio sistemático de los problemas mentales de la vejez.

Sin embargo, fue hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial que la Gerontopsiquiatría o Psicogeriatría ganó terreno, ya que a partir de esa época la expectativa de vida creció espectacularmente en todo el mundo.

Entonces la ciencia empezó a reconocer problemas propios de la tercera edad que no se habían advertido antes, simplemente porque la mayoría de la población moría antes de llegar a viejos.

 

Miguel Krassoievitch, psiquiatra de la Universidad Nacional Autónoma de México, explica que “el envejecimiento es un proceso individual y a la vez colectivo, en el sentido de que se produce en el individuo pero es condicionado por la sociedad y la calidad de vida.

Por ello, cabe preguntarse sobre qué bases socioculturales y psicológicas se ha desarrollado la teoría y práctica de la Gerontopsiquiatría”.

El psiquiatra recuerda que en 1973 el gerontólogo estadounidense Robert Butler propuso el término ageism (que puede traducirse como viejismo) para designar los prejuicios, estereotipos y discriminación que se aplican a los adultos mayores y que representan una conducta comparable con racismo, sexismo o segregación religiosa.

Más de 20 años después, también en Estados Unidos, se acuñó el término envejecimiento exitoso (successful aging), contraparte exageradamente optimista del viejismo y que se situó como ideal del bien envejecer.

Una connotada investigadora del tema, la médica suiza Cornelia Hummel Stricker, ha relacionado este nuevo concepto con lo que ha denominado gerontologismo contemporáneo, el cual apuesta por una imagen optimista de la vejez en la que se niega el carácter degradante y repulsivo que se le ha conferido.

Según esta misma autora, existiría una primera fase del envejecimiento, cuyo inicio está marcado por la jubilación y que determina una imagen positiva en términos de disponer de tiempo y dirigir la propia vida.

La imagen negativa, dice, se presentaría después, con la aparición de enfermedades o invalidez.

Multiplicación de esfuerzos La Dra. Teresita de Jesús Sánchez Martínez, titular de la primera Clínica de Gerontopsiquiatría del IMSS, explica que en septiembre de 2008 se conformó la primera generación de pacientes de la tercera edad que recibieron atención psiquiátrica con fines preventivos.

“Hemos establecido un plan para atender a 25 pacientes cada cuatro meses, lo cual podría parecer insignificante, pero la intención es que los individuos que posean dotes de líder se capaciten en forma especial y se responsabilicen de crear grupos de autoayuda comunitarios”.

De esta manera, dice la especialista egresada de la Universidad La Salle, se colabora para que un número de personas cada vez mayor desarrolle sus capacidades físicas, artísticas y mentales, y de esa manera alcance mejor calidad de vida.

Mucha gente podría pensar que la evaluación psiquiátrica en la tercera edad dista mucho de la que se realiza al resto de la población, pero prácticamente es la misma, afirma la entrevistada.

Además, señala que una diferencia importante radica en el hecho de revisar minuciosamente la existencia y control de las enfermedades crónico-degenerativas, que en muchas ocasiones son causa directa de alteraciones emocionales.

 

Cuando los pacientes saben que sufren este tipo de trastornos, señala la Dra. Sánchez Martínez, pueden ser presa de depresión, ya que tienden a fijar su atención en el padecimiento y en el hecho de que es incurable, sin ver que con el esfuerzo constante y disciplina que implican un programa de nutrición, ejercicio y adherencia al tratamiento farmacológico, pueden vivir muy bien.

Depresión, lo más común ¿Los padecimientos psiquiátricos han crecido en los últimos tiempos o todo se debe a que ha aumentado la expectativa de vida? Quizá todo se deba a esto último, opina la experta en salud mental, “aunque hay que considerar que las enfermedades psiquiátricas no se generan espontáneamente, sino que son secuelas que la gente viene arrastrando desde que son niños y que al llegar a la tercera edad se complican o explotan porque antes no se habían atendido”.

Agrega la experta: “En la clínica a mi cargo los pacientes reciben terapia y medicamentos para ciertos problemas mentales, al tiempo que se supervisa el estado de las enfermedades crónicas que pudieran tener.

No hay que temerle a los fármacos, porque hemos visto que son eficientes y muy bien tolerados, sobre todo si hablamos de los más novedosos, que actúan con seguridad para equilibrar las emociones del paciente.

No hay problema alguno; sólo hay que ser conscientes de que el metabolismo en los adultos mayores es más lento y por ello hay que prescribir dosis pequeñas para no provocar efectos colaterales”.

 

¡Viva la independencia!

Hasta hace muy poco las familias tenían siempre un lugar reservado para los abuelos, quienes formaban parte del clan y tenían gran influencia no sólo sobre sus hijos, sino también sobre sus nietos.

Ahora las cosas han cambiado radicalmente y un gran porcentaje de los adultos mayores viven en forma independiente.

La titular de la Clínica de Gerontopsiquiatría explica que el programa que ella coordina aplica una evaluación para saber si el paciente proviene de una familia funcional o disfuncional.

Según los datos con que cuentan, 25% de la primera generación de adultos mayores inscritos forman parte de un clan disfuncional, lo que significa que los hijos los abandonan a su suerte, son irrespetuosos y no los toman en cuenta.

Estos grupos, dice la entrevistada, están “partidos” y los abuelos reciben un duro golpe a su autoestima.

De esta manera, la clínica se convierte en una especie de escuela que trata de mostrar a estas personas que la autonomía es una gran oportunidad para no depender del tiempo y deseos de los demás; es decir, que una persona de la tercera edad puede emprender un viaje por sí mismo, hacer un club de amigos, practicar algún deporte e incluso, buscar una actividad que le sea remunerada.

“Nosotros explicamos a los pacientes que hay suficientes motivos para vivir y el primero de ellos es disfrutar de uno mismo, sentirse libre y sin ataduras o compromisos.

No hay por qué convertirse en niñeras de los nietos justo cuando se tiene todo para hacer lo que se dejó de intentar años atrás”, comenta la entrevistada.

 

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