El insomnio puede afectar al 40 por ciento de la población mayor de 65 años de edad, dado que con el paso tiempo el ciclo vigilia-sueño va sufriendo alteraciones.
Otro factor que influye en que las personas de la tercera edad tengan dificultades para conciliar el sueño, es que debido a que ya no realizan actividades laborales es común que duerman durante el día, lo que ocasiona que por la noche no exista descanso.
Algunos adultos mayores incluso por aburrimiento recurren a tomar siestas diurnas y señaló que lo ideal para este grupo de edad es dormir de cinco a ocho horas diariamente para alcanzar un buen descanso.
Otras causas para el insomnio en el adulto mayor, que es el trastorno más frecuente en este grupo de población, son las molestias derivadas de enfermedades crónico degenerativas como diabetes e hipertensión.
Además, afectaciones pulmonares, cardíacas, gastrointestinales, dolor de articulaciones, mal de Parkinson entre otras.
Se recomienda a las personas de la tercera edad que se encuentren sin ocupaciones laborales o de otra índole, evitar el sedentarismo realizando actividades como una caminata diaria para que el cuerpo tenga cierto desgaste de energía y no la acumule por la noche.
Igualmente se aconseja evitar la ingesta de cafeína y alcohol, así como los refrescos de cola, y no tomar siestas durante el día sobre todo si se padece de insomnio.
La natación, el baile, los ejercicios de yoga, así como andar en bicicleta son las actividades más recomendables para quienes rebasan la sexta década de vida
Mejoras en el trabajo cardiaco, normalización de la presión arterial y de los niveles de azúcar y grasas en la sangre, son apenas algunos de los beneficios que trae consigo la actividad física en el adulto mayor.
El titular de la Unidad de Investigación Social, Epidemiológica y en Servicios de Salud (UISESS) del IMSS Jalisco, Javier García De Alba García, dijo que está demostrado que la actividad física es parte fundamental en el óptimo control de la diabetes.
Indicó que la natación, el baile, los ejercicios de yoga, así como andar en bicicleta son las actividades más recomendables para quienes rebasan la sexta década de vida, porque con la práctica periódica de las mismas, promueven mayor resistencia y flexibilidad física, amén del bienestar mental en que se traducen.
‘Para la mayoría de los adultos mayores, las actividades diarias no son suficientes, por lo que se recomiendan ejercicios para mantener la resistencia, la flexibilidad y la fuerza’, apuntó.
El investigador hizo recomendaciones específicas para lograr cada uno de los tres aspectos que aquí se mencionan.
Así, dijo, para lograr resistencia, es necesario realizar ejercicios que mantengan a la persona activa por largos periodos sin fatigarse, y entre éstos se puede optar por caminar, trotar, correr, nadar, bailar, andar en bicicleta, yoga, gimnasia suave, paseos y excursionismo.
La flexibilidad, por su parte, implica actividades que facilitan que el adulto mayor tenga mayor agilidad con la realización de ejercicios que les requieran movilidad en las articulaciones.
En este rubro se ubica el baile, el yoga y el tai-chi, aunque tareas cotidianas como trapear, lavar y encerar un coche, así como la jardinería, también son útiles para este objetivo.
En cuanto a la fuerza, ésta es muy importante porque ayuda mucho al adulto a prevenir osteoporosis y caídas, entidades ambas, altamente frecuentes en personas pertenecientes a este grupo de edad.
Para lograr fuerza muscular recomendó actividades muy sencillas y a la vez de gran utilidad, como cargar las bolsas del supermercado, hacer pesas, subir y bajar escaleras, sentarse y levantarse varias veces de la silla.
Aconsejó elegir alguna de las actividades de cada uno de los tres grupos para cada día de la semana y programarlas a fin de que su práctica sea continua y los beneficios realmente se logren.
Recordó que la actividad física beneficiosa para la salud, es aquella de intensidad moderada que se hace diariamente o casi todos los días, con una duración mínima de 30 minutos. Es importante realizarse un examen médico antes de iniciar cualquier programa de ejercicios.
Si se toman en cuenta las cada vez más altas expectativas de vida al nacer, es importante considerar que la actividad física, por los beneficios ya referidos, debe ser parte de las acciones preventivas que redunden no sólo en más vida, sino en que ésta sea de mejor calidad.
Las vacaciones y, por lo tanto, el alejamiento de familiares y conocidos por períodos más extendidos que lo normal, así como el cambio de ritmo del entorno, angustia a los adultos mayores, sobre todo a los que se mueven en redes sociales escasamente nutridas.
Más que pensarlas como un paréntesis que también ellos pueden aprovechar para hacer cosas diferentes, muchos adultos mayores viven estas etapas del año como una amenaza que los rodea con el desamparo y la soledad.
El problema no es que efectivamente estén solos, sino la percepción subjetiva que algunos tienen de que todo queda en suspenso y ellos están librados a su suerte.
La sensación de desolación también aflora cuando entran en receso instituciones donde los mayores realizan actividades que les proporcionan contención social y, una vez más, con mayor frecuencia acusan recibo del cambio de ritmo quienes están solos o con reducidas redes sociales.
Cultivar el bienestar
La motivación es clave para que las personas de la tercera edad encuentren la forma de ganar la calle y se suelten hacia relaciones, incluso momentáneas, con los vecinos, la señora de la verdulería, el carnicero, o bien que emprendan actividades entretenidas como, por ejemplo, ir al cine, aunque en ese instante no tengan a quién comentarle la película.
Al mismo tiempo, los mayores pueden cultivar capacidades para desarrollar su potencial, en una época de la vida en que a los años se suma la experiencia acumulada.
Está comprobado que adultos mayores que reciben entrenamiento en habilidades sociales exhiben alta eficacia en la generación de nuevos vínculos.
Esto comprueba que la socialización en los adultos mayores está latente, y que, una vez derribada la barrera de los “no quiero/no puedo”, el adulto mayor puede autogenerarse eso que necesita en términos sociales para aumentar de esa manera su bienestar cotidiano”.
Nos vamos, pero estamos
Consejos
Antes y durante las vacaciones, conviene que los familiares tengan en cuenta las siguientes pautas:
1. Comunicarse: Que sepa que uno está “ahí”: para esto es importante mantener una comunicación regular con el adulto mayor que se queda o con quienes lo rodean, como cuidadores. Así se sentirá querido y tenido en cuenta.
2. Avisarle que lo van a cuidar: Para las personas que requieran cuidadores, es necesario comunicarles con tiempo que una persona se hará cargo de ellos y lo ideal es que puedan participar en la selección. La imposición de un cuidador puede ser sentida como abandono o despreocupación, aunque sea por su bienestar.
3. Ayudarlo a organizarse: Si el adulto mayor no necesita cuidador, es bueno que la familia colabore para que organice su tiempo, incluso, sugiriendo opciones que fomenten sus lazos con otros.
Los adultos mayores están realizando cada vez más actividades culturales, deportivas, recreativas, que los sitúan de una manera más activa e íntegra en esa etapa de la vida, en el marco de políticas públicas que buscan cambiar el tradicional y discriminador paradigma de la vejez.
Así lo aseguró Ricardo Iacub, titular de la cátedra de la Tercera Edad de la facultad de Psicología de la UBA y organizador del Congreso Latinoamericano de Gerontología que concluyó ayer en Buenos Aires, al afirmar que la principal preocupación de quienes trabajan con este sector es “la inserción plena del adulto mayor en la sociedad”.
El especialista aseguró que en los últimos años se intensificaron las políticas públicas que se ocupan de los adultos mayores con programas que buscan una participación activa y una integración social.
El eje para trabajar con este segmento de la sociedad, es “considerar a los adultos mayores como un grupo que empieza a pensarse a sí mismo de otra manera; y que quienes trabajamos con ellos, generemos una mirada distinta en la sociedad que no lo sesgue en partes”, dijo Iacub.
En este sentido, rescató un avance general en relación a “poder pensar al adulto mayor como parte de la sociedad que tiene derecho a tener objetivos, a tener un sentido de vida, a tener un reconocimiento por su valor, por lo que puede dar”.
Explicó que “toda la gente que está trabajando con adultos mayores tiene mucha formación” gracias a que en los últimos años la gerontología se convirtió en una especialidad de muchas disciplinas.
No obstante, remarcó que “hay cosas a las que no llegamos todavía, llegamos más a los mayores que al conjunto de la sociedad, porque vemos que los jóvenes desconocen esta realidad”.
En este sentido, enfatizó que “es urgente que los jóvenes estén más al tanto de esto, porque nos sirve a todos porque el hecho de que los mayores estén bien es la promesa para todos nosotros, esperar un buen futuro”.
“Hay una particularidad de esta minoría -añadió- y es que todos vamos a llegar si tenemos suerte, por eso tenemos que generar conciencia desde muy chicos sobre esta temática y estar más interesados”.
El tema de la negación y las dificultades para asumirse adulto mayor fue abordado por el especialista al señalar que “tenemos una dificultad con la palabra `vejez` porque sigue teniendo una carga negativa”.
“Que la gente no pueda identificarse con algo que la nombra es un problema porque no se puede construir una identidad valorada por miedo a que el otro la identifique como tal”, precisó.
También hizo hincapié en que “tenemos que generar más conciencia en la sociedad de que la vejez puede ser una etapa tan interesante o grata de la vida como muchas otras y tenemos que construir conciencia para que la gente mayor no se sienta avergonzada”.
“La identidad social de la vejez todavía está en un punto de conflicto”, concluyó.
Los adultos mayores deben caminar durante 30 minutos diarios para no dejarse ganar por la depresión, renovar su estado de ánimo y evitar posibles fracturas como consecuencia de la falta de actividad física, recomiendan médicos.
Las caminatas pueden dividirse en lapsos acumulativos, es decir, se puede realizar tres sesiones diarias de 10 minutos cada una.
Aconsejan también que, previo a iniciar las caminatas, los adultos mayores hagan cinco minutos de diferentes ejercicios de estiramiento para movilizar sus articulaciones.
Otra recomendación importante es que las personas mayores opten por usar las escaleras en vez de ascensores, con lo que mejorarán sus sistemas cardiovascular y respiratorio y reducirán el estrés.
Especialistas afirmaron que una forma de mejorar el estilo de vida de las personas mayores de 60 años es la recreación activa mediante paseos, danzas, bailes, eventos deportivos y lúdicos.
La actividad física de forma regular favorece la salud física y mental y fortalece la calidad de vida. Evita que las personas padezcan de enfermedades coronarias, disminuye el sobrepeso, obesidad y la grasa abdominal que puede originar diabetes o enfermedades cardiacas.
envejecimiento activo y saludable y parten desde la política pública, a los servicios adaptados a la población adulta mayor, contar con recurso humano capacitado y monitoreo y evaluación”, explicó Washington Estrella, director de Normatización del Sistema Nacional de Salud.